Una mujer-gato jamás se queda. Repite la misma escena con todas sus víctimas: hace acto de presencia, ronronea mientras la acaricia, maúlla con dulzura para hechizarlo, y luego, sin más, se desvanece entre las sombras. Lo dejará, lo dejará, lo dejará. No anhele que ella deje de desaparecer, no sucederá. Será así de inaprensible y misteriosa desde que la conozca hasta que se vaya para no regresar. La esperará, la esperará, la esperará. Siempre.
Prrr. No dice su nombre. Pocas veces habla. No es suya. Nunca será de nadie. No pertenece a ningún lugar, ¿qué pueden saber los gatos de patrias? Además, por ser felina, es traidora de naturaleza. Por su bien, evite esta historia que pocos buenos recuerdos y muchos arañazos le dejará. Créame, sé muy bien de lo que estoy hablando, miau.
IIMPRESIONANTE... CREEME YO TAMBIEN SE DE LO Q HABLAS... ME HA PASADO MUCHAS VECES... LINDO ESCRITO.. VISITA MI BLOCK :D
ResponderSuprimirExcelente
ResponderSuprimirmiau
ResponderSuprimir¿molesto?
ResponderSuprimirIntenté atrapar una mujer-gato con un ovillo de lana pero acabé enredado.